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Salud Verde apuesta por una alimentación saludable, de mayor calidad, local, ecológica y de temporada en los comedores escolares

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La Coordinadora Verde reclama una alimentación escolar más sana, elaborada a partir de productos frescos, ecológicos, locales y de temporada. Considera que el debate del pez panga cuestiona en su integridad la actual cadena alimentaria que afecta a la elaboración de los menús escolares y a la calidad de los productos utilizados.

El panga ha entrado en las cocinas de forma directa a causa de su bajo precio, las condiciones en las que se cría, y su comercialización sin espinas, a consecuencia del trabajo en condiciones injustas de mujeres vietnamitas. Pero no es oro todo lo que reluce, y así lo demostró el estudio realizado por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) donde se mostró que “en algunas muestras de este pescado había contaminantes (un herbicida tóxico y también mercurio). Aunque estaba en unos límites legalmente admisibles, existía esa contaminación”. De ahí que una empresa vasca de catering lo haya eliminado de su cocina. No obstante, la Coordinadora Verde solicita tomar las medidas oportunas, y no dejar esta realidad en las manos y la voluntad de las empresas del sector.

Al hilo del debate generado por el panga en los comedores escolares, Sonia Ortiga, co-portavoz de la Coordinadora Verde, considera que “el panga abre el debate de la calidad de los productos que nuestros hijos e hijas comen a diario en el comedor de la escuela, y en general, la calidad de lo que llega a nuestros estómagos, que tiene una relación muy estrecha con la salud”. De hecho, “el panga es un elemento más en una cadena de alimentación degradada y de pésima calidad”.

“Han cambiado totalmente nuestras costumbres alimentarias”, señala Ortiga, “a causa del actual modelo agroalimentario, basado en la industrialización del sector productivo y los sistemas de transformación y distribución de los alimentos”. “Hoy día, son las empresas multinacionales de la industria agroalimentaria, con el apoyo de los gobiernos e instituciones internacionales, quienes deciden qué comemos, imponiendo su interés por el máximo beneficio económico en lugar de las necesidades colectivas”. Es por ello que la Coordinadora Verde apuesta por dar prioridad a la salud frente a intereses comerciales y exige un cambio en el modelo de políticas agroalimentarias que favorezcan la agroecológica y medidas específicas para fomentar la distribución y el consumo de productos de mayor calidad y más saludables: locales, ecológicos y de temporada.

La Coordinadora Verde denuncia asimismo el apoyo que, mediante subvención, se les brinda a las importanciones de productos, que mayoritariamente provienen de empresas multinacionales y que generan una competencia desleal a los productos autóctonos. Solicita medidas para un mayor control de los productos que se comercializan, evaluando no sólo el producto final sino toda la cadena de producción y distribución para romper con el alto lucro de la comercialización y equilibrar los márgenes de beneficios de toda las partes que participan en la vida de los productos. Apostamos por potenciar circuitos cortos de producción y consumo de manera que personas productoras y consumidoras se puedan relacionar con los mínimos entes intermediarios.

La Coordinadora Verde no es partidaria de la actual estrategia de disminuir paulatinamente a profesionales funcionarios y funcionarias de la cocina de las escuelas, ya que según Florent Marcellesi, coportavoz de la Coordinadora Verde, “el mercado de la alimentación infantil en las escuelas es un filón de oro que buscan las empresas privadas, y no podemos permitir dejar en manos de intereses privados (meramente económicos) el bienestar alimentario y la salud de nuestras hijas e hijos”.


Los Verdes piden una nueva regulación de las explotaciones de ganadería intensiva

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De insuficientes han calificado Los Verdes las actuaciones que se están llevando a cabo a nivel mundial en relación a la gripe A, “si no contemplan la aplicación del principio de precaución al actual modelo de desarrollo de la industria ganadera”.

Para Los Verdes, es necesario adaptarse y tomar medidas ante  un nuevo escenario surgido en la última década, en  el que se ha demostrado que las condiciones de cría intensiva de animales dedicados al consumo pueden actuar como incubadoras de nuevas cepas patógenas capaces de provocar pandemias mundiales.  “Son nuevos problemas, ante los que se necesitan nuevas respuestas”, ha declarado el partido ecologista, que rechaza que los organismos internacionales competentes en salud pública se limiten a paliar los efectos de las nuevas enfermedades que surgen, sin tomar medida alguna en relación a las posibles causas de su aparición.

“No aprobamos que la única respuesta sea la de ir a la zaga de los problemas, como buscar nuevas vacunas una vez aparecidos los nuevos virus por recombinación de los anteriores, y no se promueva al mismo tiempo una regulación de las grandes instalaciones ganaderas, cuyas actuales características pueden propiciar la mutación y surgimiento de nuevos patógenos o resistencias bacterianas, contra los que los sistemas de vigilancia no están preparados. La producción masiva de carne barata para el mercado de los países desarrollados no debe ser una prioridad para los gobiernos frente a la prevención de nuevas pandemias que pueden afectar potencialmente a toda la humanidad” , han declarado Los Verdes, que recuerdan los casos de la gripe aviar, el del virus triple híbrido aparecido en Carolina del Norte en 1998, y los indicios, no demostrados aún, de que la nueva cepa de la gripe A ha podido originarse en unas instalaciones de este tipo en México.

“El hacinamiento de los animales –continúa el partido verde-, el estrés al que se ven sometidos de por vida, la debilidad de su sistema inmune junto a la sobrecarga de antibióticos y vacunas y la concentración geográfica de este tipo de instalaciones puede llegar a ser una bomba de relojería para la bioseguridad, como vienen advirtiendo algunos expertos desde hace años, y ante ese riesgo no puede mirarse para otro lado, sino que debe plantearse para su modificación en un plazo prudencial de tiempo, conjuntamente con el sector. Es necesario regular la industria ganadera desde la nueva perspectiva de la bioseguridad, que además de contemplar las condiciones en que viven los animales, contemple medidas de seguridad para los trabajadores y el transporte o reutilización de los desechos producidos”. En este sentido, Los Verdes señalan que si la industria de cría animal a gran escala se ha convertido en un riesgo para la salud humana, la respuesta de los responsables políticos no debería hacerse esperar.

Por otra parte, el partido ecologista manifiesta la injusticia que supone que los criaderos intensivos se lucren con los beneficios económicos de su actividad pero no asuman los costos sanitarios que pueden producirse como consecuencia de las mismas.  “Además de los costos ambientales, aparecen los costos sanitarios, una deuda oculta que los organismos internacionales no deben echar sobre la espalda de los contribuyentes”, manifiestan los ecologistas, que invitan a remarcar, por el contrario, las virtudes de la ganadería extensiva, como la del cerdo ibérico en España, que proporciona alimentos de mayor calidad, revitaliza el mundo rural, contribuye a la conservación del paisaje y de la cultura tradicional y disminuye los riesgos sanitarios para la población.