Posted by Silvano on Miércoles may 11, 2011
Filed under :Aire, Asociaciones, Contaminación, Electromagnética, Enfermedades, General, Medicina, salud ambiental
Recientemente, el grupo de Salud Verde de la Coordinadora Verde se ha solidarizado con l@s afectad@s por la Sensibilidad Química Múltiple (SQM) y la Electro-Hipersensibilidad (EH), adhiriéndose a la Campaña OMS 2011, llevada a cabo por la asociación ASQUIFYDE, en la que pide a la OMS el reconocimiento de ambos procesos como enfermedades de sensibilización central.
Es un hecho que cada vez son más las personas sensibles a la inundación de sustancias químicas en nuestra vida cotidiana. Nuestras casas está llenas de productos de limpieza con decenas de sustancias disueltas y de gran tendencia a la evaporación y difusión aérea; cosméticos, colonias, esencias de todo tipo en todo tipo de productos…
Esta nueva moda de resaltar una serie de aromas a través de la adición de sustancias químicas que les dan esa propiedad a los productos habituales de la casa, está provocando que la vida cotidiana en muchas personas se torne en un verdadero suplicio: afectaciones respiratorias variopintas, reacciones alérgicas agudas ante el mínimo contacto con ese tipo de sustancias, hacen imposible vivir dignamente a un colectivo de personas cada vez mayor.
Otro tanto está ocurriendo con las personas que notan cómo su vida ha cambiado desde la aparición en gran escala de campos electromagnéticos y radiofrecuencias que saturan el espectro de nuestro espacio. Cefaleas, insomnio, cambios de carácter, incluso casos de cánceres están siendo relacionados con este hecho.
La Ciencia, como bloque, siempre va detrás de la realidad vivida, intentando comprobar fehacientemente que los procesos se provocan por una relación causa-efecto con los factores a estudio. Y ahí nos encontramos siempre con la complejidad que supone el conjunto de intereses económicos de las diversas ramas industriales. Éstas, y nos lo ha mostrado la historia con bastantes ejemplos en diferentes ámbitos, no se detienen ante nada e intentan continuar con sus avances tecnológicos, caiga quien caiga.
En este caso, la OMS no parece que se esté decantando por dar pasos hacia un reconocimiento rápido de estas entidades y dar un toque de atención serio a la Industria, en general, y a los gobiernos, en particular, para que extremen las medidas de control sobre los productos generados día a día en nuestros territorios.
Cada vez es más patente el acúmulo de Carga Tóxica en nuestros organismos, pudiéndose ver y medir en nuestros tejidos una serie de sustancias (cloradas, bromadas, fluoradas…) que forman parte de nuestra vida cotidiana, en nuestras casas, sin que haya avisos claros de nuestras autoridades sobre el peligro que conllevan a la población en general.
Ahora les toca a las personas más sensibles. ¿Y mañana? ¿Ya será tarde para las personas que ahora no se movilizan? Dado que el próximo día 12 de Mayo se celebra el Día internacional de la Fibromialgia, Síndrome de Fatiga Crónica, Sensibilidad Química Múltiple y Electrohipersensibilidad, desde Salud Verde aprovechamos para posicionarnos frente a esta situación de injusticia, abogando por el reconocimiento explícito de esta realidad. Este hecho llevará a la mejor atención y respeto a personas que, en estos momentos, viven una vida sin derecho a la Salud.
Posted by Silvano on Martes feb 22, 2011
Filed under :Aire, Contaminación, Derecho a la salud, Enfermedades, salud ambiental
A solicitud del grupo de trabajo “Salud Verde”, ayer 21 de Febrero, la Coordinadora Verde ha emitido una nota de prensa a través de la cual expresa la necesidad de que la administración sanitaria contemple la realidad de los afectados por una “nueva afección” llamada Sensibilidad Química Múltiple.
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La Coordinadora Verde pide a Sanidad el reconocimiento de la Sensibilidad Química Múltiple.
Ante la iniciativa puesta en marcha por Fodesam y la Asociación Vida Sana para que el sector ecológico se sume a la petición de reconocimiento en España de la Sensibilidad Química Múltiple (SQM), la Coordinadora Verde muestra su adhesión a la misma y pide a organizaciones, colectivos y empresas relacionadas con la ecología que apoyen esta campaña en solidaridad con las personas afectadas por SQM.
El síndrome de sensibilidad química múltiple, un proceso que está afectando a un número importante y creciente de personas en nuestra sociedad industrial, es una enfermedad ambiental que ya ha sido reconocida oficialmente en países como Alemania, Austria o Japón. Causada por la exposición a sustancias tóxicas, produce en los enfermos una intolerancia creciente a emanaciones químicas que los incapacita para la vida laboral, los obliga a recluirse en espacios libres de cualquier producto tóxico y les causa una serie de alteraciones patológicas que afectan a sus sistemas endocrino, límbico e inmunológico y para las que no existe tratamiento conocido. Ante un entorno que se les ha vuelto agresivo, el aislamiento en que se ven obligados a vivir ha llevado a que se conozca a estos pacientes como “personas burbuja”.
La petición de la Coordinadora Verde se enmarca en dos aspectos: la urgente inclusión de esta patología en la lista oficial de enfermedades para proporcionar a estos enfermos ambientales la adecuada protección social y la adopción de medidas para prevenir nuevos casos. “Existen en la actualidad instrumentos útiles (diferentes normativas ya aprobadas en los diversos ámbitos legislativos) de cara a preservar la salud del ser humano y del medio ambiente del creciente número de sustancias tóxicas, muchas de ellas persistentes en el medio y en nuestros propios organismos, pero falta la voluntad política de utlizarlos”, ha declarado la co-portavoz de la Coordinadora Verde Sonia Ortiga.
“Si el Gobierno tuviera con los productos químicos la misma firmeza y determinación que ha mostrado con el tabaco, se podrían evitar muchas de las enfermedades emergentes causadas por el abuso de sustancias químicas perjudiciales para la salud de las personas”, señala Florent Marcellesi, co-portavoz de la Coordinadora Verde, que recuerda que vivimos inmersos en miles de sustancias químicas.
Será el sábado 5 de marzo, en la segunda edición de la Feria Biocultura que se celebrará en Valencia, cuando Vida Sana y Fodesam presentarán el manifiesto para pedir el reconocimiento de la SQM al que la Coordinadora Verde anuncia desde ahora su adhesión.
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Personas de Contacto
Portavoces
Sonia Ortiga 645803417 sonia.ortiga@coordinadoraverde.es
Florent Marcellesi 628334891 florent.marcellesi@coordinadoraverde.es
Contacto con Prensa y Redes
Prensa komuniko@coordinadoraverde.es
Redes redes@coordinadoraverde.es
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Ésta es una de las situaciones en las que la Sociedad, la Ciencia y, por supuesto, la Administración, van a una velocidad más lenta de lo que corresponde a la rapidez de los hechos. La Industria Química, la Industria de las Telecomunicaciones, la Industria de la Biotecnología…, son en realidad máquinas voraces que desarrollan productos (en apariencia al servicio del ser humano) pero, en su afán investigador, muchas de las veces no se detienen a observar las consecuencias inesperadas que pueden aparecer en los seres vivos (y más aún en los seres humanos) por la aplicación en masa de los mismos.
Si las propias empresas no realizan completamente esa labor de prevención, al menos la Administración debe velar por la salubridad de la población que la sustenta y protegerla con todos los medios a su alcance.
Posted by admin on Martes nov 17, 2009
Filed under :salud ambiental
Ante el encuentro de la Organización Mundial de la Salud sobre el futuro uso de materiales para la restauración dental que tiene lugar los días 16 y 17 de noviembre de 2009 en Ginebra (Suiza), y a propuesta del presidente de la asociación MERCURIADOS, Servando Pérez Domínguez, la Coordinadora Verde ha suscrito la Carta dirigida a este organismo mundial por distintas organizaciones internacionales en la que se le pide una posición activa para la eliminación del mercurio de empastes dentales (amalgamas dentales) y su sustitución por otras alternativas, como el composite dental de resina y cerámica, no perjudiciales para la salud.
A nivel europeo, Noruega y Suecia ya han prohibido el uso de amalgamas dentales y otros países tienen restricciones o recomendaciones de no uso para ciertos grupos poblacionales como embarazadas, niños y personas con problemas renales, hepáticos o inmunológicos. Por su parte, en Cataluña, existe una recomendación oficial de no usar amalgamas dentales en embarazadas y menores de 14 años; mientras que en la Comunidad de Madrid la recomendación es aplicable a embarazadas y mujeres que dan el pecho. Más aún, el Consejo General de los Colegios Oficiales de Químicos de España solicitó al Ministerio de Sanidad, en mayo pasado, la sustitución de las amalgamas dentales por otros materiales alternativos y el Defensor del Pueblo tramita actualmente la queja de MERCURIADOS al Ministerio de Sanidad por el uso no informado de mercurio en amalgamas dentales y por los múltiples efectos perniciosos de éstas sobre la salud. Asimismo, en febrero de este mismo año, se planteó una Demanda Judicial al Ministerio de Sanidad español por varias asociaciones de pacientes y pacientes a título individual, afectados por mercurio dental y/o vacunal.
La coportavoz de la Coordinadora Verde, Sonia Ortiga, ante la falta de iniciativas oficiales, pregunta al Ministerio de Sanidad que “por qué se sigue poniendo mercurio en la boca (amalgamas dentales) si la OMS y otros organismos científicos — incluidos los Consejos y Colegios Dentales de todo el mundo— reconocen que, cada día, se evapora mercurio de las obturaciones de amalgama y también se sabe que no existe un umbral de seguridad para el mercurio”.
Por su parte, Florent Marcellesi, coportavoz de la organización ecologista, se pregunta “a dónde van los restos de las amalgamas dentales, cuando se ponen y retiran, cuando se fabrican, y cuando las personas que las portan se mueren”. La Coordinadora Verde, ante el dato de que sólo en el Reino Unido el vertido de mercurio en el alcantarillado, la atmósfera o la tierra procedente de la amalgama dental asciende a 7,41 toneladas al año, ha decidido implicarse de lleno en el seguimiento del uso del mercurio, el metal más contaminante después de los materiales radiactivos.
El Documento de Política General de la OMS de 2005 “El Mercurio en el Sector de la Salud” establece que “el mercurio es muy tóxico, en particular cuando se metaboliza para formar mercurio de metilo. Puede ser mortal por inhalación y perjudicial por absorción cutánea. Alrededor del 80% del vapor de mercurio inhalado pasa a la sangre a través de los pulmones. Puede tener efectos perjudiciales en los sistemas nervioso, digestivo, respiratorio e inmunitario y en los riñones, además de provocar daños pulmonares”. En 1991, la Organización Mundial de la Salud confirmó que el mercurio presente en la amalgama dental es “la fuente no industrial más importante de emisión de vapor de mercurio, exponiendo a la población afectada a niveles de mercurio que superan con creces los establecidos para los alimentos y para el aire”.
Ante estos riesgos para la salud de las personas y de los ecosistemas, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) ya ha lanzado una iniciativa para evitar la contaminación del medio ambiente del mercurio, que tiene implicaciones para el uso de la amalgama dental, y que afecta a todos los gobiernos del mundo. Por su parte, la Oficina Europea para el Medio Ambiente lanzó en 2004 la Campaña Mercurio Cero, que tiene como último objetivo conseguir cero emisiones así como cero oferta y cero demanda de mercurio de todas las fuentes que el ser humano pueda controlar, a fin de reducir al mínimo el mercurio en el medio ambiente, a nivel europeo y mundial.